Carro Fénix

En 1966, Roland Barthes anunció por primera vez la muerte del autor. En el terreno del arte esto vendría a significar que el artista, en tanto que creador, dejaba de ostentar el monopolio de la interpretación de sus obras y que otras lecturas eran igualmente defendibles*. Esta multiplicidad de significaciones, siempre presente en el discurso de Reyes, alcanza en Carro Fénix su grado más elevado.

Elementos recurrentes, caso de la rueda o la jaula, se amalgaman aquí junto al esqueleto de una sombrilla y una retahíla de sillas conformando un vehículo imposible, de porte quijotesco y naturaleza metamórfica. La posibilidad de constante permutación que sobrevuela la obra es precisamente, junto a su evocador título mitológico, lo que confiere a Carro Fénix la estimulante capacidad de resurgir y renacer en nosotros a cada visionado**.

 

* Pooke, G y Newall, D. Arte Básico. Madrid, Cátedra, 2010. Pág. 224.
** Sobre la tendencia ad infinitum de parte de la producción artística de Reyes véase también el catálogo de la exposición Zumbido con textos de Juan Francisco Rueda. Págs. 22 y 36.

Datos Técnicos

Hierro, madera, goma y spray

168 x 194 x 72 cm.

2013