Dolmen

Dolmen es, de una parte, refugio eterno y de otra, ritual macabro. En un primer visionado, nos remite a los enterramientos megalíticos. Sin embargo, una vez rasgado ese sutil velo del primer acercamiento, comprobamos como bajo su apariencia lítica emerge solemne una suerte de procesión funeraria.

Reyes momifica y embalsama aquí, en un proceso de sublimación, nuestros desechos materiales. Esta estética del desecho, cercana al Nouveau Réalisme de artistas como César, Arman o Spoerri, deviene en Dolmen en monumento totémico donde los despojos de nuestros éxitos, pero sobre todo, de nuestros fracasos, se erigen en eje central.

Datos Técnicos

Papel, red, ovillos y cuerdas

168 x 152 x 46 cm.

2012