Timbre

Hemos apuntado en diversas ocasiones como la obra de Reyes podría adscribirse a esas tradiciones artísticas ─assemblages, ready mades o Nuevo Realismo de artistas como Arman, Cesar o Tinguely─ donde el objeto real sustituye al ilusorio y la separación entre arte y vida se diluye. Sin embargo, Timbre parece revisitar planteamientos, a priori tan divergentes del ideario del propio artista, como pueden ser los minimalistas.

En primer lugar nos encontramos como el uso de materiales industriales, uno de los principios básicos del minimalismo. El uso de estos materiales en el arte minimal otorga a la obra una apariencia antiartística, en tanto que carecen de connotaciones de belleza, pureza o naturalidad y, sobre todo, porque han sido producidos sin la participación del artista y no pertenecen a la tradición artística*. En Timbre, Reyes utiliza estos materiales industriales de manera análoga a los minimalistas pero, a diferencia de los usados por artistas como Donald Judd o Carl Andre, aquí no han sido creados ex profeso sino que han sido rescatados y reutilizados.

Por otro lado, las nueve planchas que conforman Timbre, entroncan con otro principio elemental como es la repetición de lo idéntico. Esta repetición, como dirá Josep Maria Montaner, libera una gran cantidad de energía y, al mismo tiempo, produce un efecto de profunda molestia, de obsesión y angustia. La repetición de lo idéntico, prosigue Montaner, elimina la jerarquía, el centro, la narratividad y la monumentalidad**. No obstante, Reyes combate aquí parte de esta pérdida mediante la colocación de un inquietante timbre que centra parte de nuestra atención.

Junto a esto, se dan también cita en Timbre varias de las inquietudes y pulsiones más reconocibles en la obra de Reyes. De entre todas, destaca la revalorización de las huellas del tiempo. Sobre el incorruptible metal, arañazos, golpes y restos de cemento conforman un mapa donde el rastro dejado en el camino todavía es reconocible. Timbre, al igual que Ítaca, el célebre poema de Kavafis, se deleita en su travesía sin reparar en su destino.

 

* Véase: Pérez Carreño, F. Arte minimal. Objeto y sentido. La Balsa de la Medusa, Madrid, 2002. Pág. 134
** Véase: Montaner, J.M. La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX. GG, Barcelona, 2002. Pág. 194.

Datos Técnicos

Hierro, madera, cemento y spray

150 x 150 x 12 cm

2015